No debemos explicar porqué los seres desean estar vivos. La vida es un fin en sí misma. Y si estar vivo en realidad consiste en ejercer nuestras capacidades — de correr, de saltar, de pelear, de volar — entonces el ejercicio de esta capacidad también es un fin en sí mismo y tampoco necesita ser explicado.
David Graeber, Isaac G. L.